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Call of Duty, el buque insignia de Activison, siempre ha estado vinculada a la historia bélica reciente del ser humano, abordando guerras como la Primera y Segunda Guerra Mundial o la Guerra Fría, entre otras. Sin embargo, Call of Duty: Modern Warfare supuso la reinvención de la franquicia en dos sentidos: a nivel histórico (se dejaba de lado la ya explotada II Guerra Mundial y se buscaba una historia ficticia y moderna) y a nivel jugable, ya que introducía elementos que se han convertido en imprescindible para cualquier Shooter competitivo.

Desde entonces, Activision se ha ido alejando cada vez más de los hechos históricos reales para abordar historias ficticias con toques futuristas e introduciendo en el gameplay un conjunto de mecánicas nuevas más propias de franquicias como Titanfall. Sin embargo, tras varias entregas ambientadas en el futuro, este año se ha apostado por volver a las raíces que hicieron grande a la franquicia como fue la Segunda Guerra Mundial con CoD:WW2.

¿Esto significa que Activision tomará de nuevo la vía de hechos bélicos reales para sus siguientes entregas? desde la propia Activision han explicado que puede que no sea el último juego en apostar por una ambientación histórica similar: “Creo que los juegos ambientados en la Segunda Guerra Mundial o en contextos históricos son un territorio rico para explotar y, además, hay un montón de posibilidades que podrían permitir explorar una misma época más de una vez“.

Eric Hirshberg, CEO de la editora norteamericana, destaca el hecho de que la ambientación de los títulos se deciden en función de sus fans. Esto quiere decir que al igual que apostaron por entregas ambientadas en guerras futurista por la “sensación de fatiga” general alrededor de los shooters bélicos sobre la Segunda Guerra Mundial, la vuelta a ella significa que los fans ya están cansados de una ambientación ficticia futurista: “Quizá tuvimos un juego futurista más de los que necesitábamos”.

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