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A medida que crece la escena de los deportes electrónicos, crecen también las organizaciones. Esto es algo que por un lado es muy beneficioso para la industria pues ayuda a que el panorama siga en esta proyección ascendente, pero también es un arma de doble filo que continúa generando polémica en algunos aspectos. Uno de ellos es el delicado tema de las academias, cuya presencia es casi non grata para la ESL One, quien ha decidido prohibirlas en sus torneos.

Con las nuevas ediciones de la ESL One de Colonia y Nueva York en el horizonte, muchas organizaciones han querido probar suerte alistando a sus academias en los clasificatorios abiertos. Tras las numerosas peticiones, la propia ESL One ha decidido aclarar su normativa, que deja casi sin opciones a que las academias tengan cabida. Estas normas especifican que una organización no puede apuntar a su academia si:

  • Otro equipo de la organización ha sido invitado al evento principal.
  • Otro equipo de la organización ha sido invitado al clasificatorio cerrado.
  • Otro equipo de la organización ha sido inscrito para el mismo clasificatorio.

Esto solo deja dos opciones posibles, siendo una de ellas la lógica de que una academia puede participar siempre y cuando el equipo principal no lo haga, eliminando el conflicto de intereses. La otra opción es una excepción especial que si permite la ESL One: El compromiso de que la plantilla que forma la academia desvincule sus contratos y vayan a formar parte de otra organización diferente, avisando por escrito al menos un mes antes de la competición a la que aspiran competir.

Con estas medidas la ESL One busca eliminar la eterna polémica, y que se repitan casos (como si se dan en torneos menores con mayor frecuencia) de que el equipo principal y academia coincidan en un mismo bracket, con el beneficio que ello repercute a la organización.

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