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En los últimos meses hemos visto algo que estaba perdiéndose en el mundo competitivo de Hearthstone, los cambios en los formatos convencionales. La llegada del Estándar supuso un antes y un después a ciertos límites, dando carpetazo a expansiones y mecánicas para garantizar el uso de las nuevas.

Hasta cierto punto se puede entender, mantiene cierto ciclo en el meta. También vemos de vez en cuando ciertos cambios en las propias cartas, sean nuevas o no, con el objetivo de encontrar un mayor equilibrio. Aunque como ya hemos dicho, todo va por ciclos.

“Pensémoslo por un momento. En las posibilidades que brinda un ambiente de torneos salvajes, que permitan todas las cartas existentes hasta la fecha”

Pero Hearthstone va sobre todo de diversión, ¿no? Es lo que continuamente dicen sus desarrolladores al ser entrevistados, de lo importante que es mantener cierto balance entre las necesidades de los profesionales y un ritmo más loco e imprevisible.

El Celestial Invitational, cuya fase de grupos se está celebrando en estos días, es un claro ejemplo de como debería evolucionar el ambiente competitivo del juego de cartas respecto a formatos.

Vale, es verdad que puede ser un poco abrumador este formato en concreto, al mejor de 17 con todas las clases presentes en un duelo entre jugadores. Es el cambio de formato, permitiendo la existencia de Salvaje, lo que resulta más interesante.

hearthstone
Muchos espectadores de los eventos oficiales ya saben que mazos van a ver; se pierde algo de frescura y de sorpresa, por no hablar de la falta de innovación.

Pensémoslo por un momento. En las posibilidades que brinda un ambiente de torneos salvajes, que permitan todas las cartas existentes hasta la fecha (teniendo en cuenta los nerfeos). La construcción de mazos encontraría nuevas sinergías y todo sería en general mucho más divertido. Incluso Sacerdote podría volver a contar con cierto equilibrio al recuperar cartas como el Cultor oscuro, el Señor de la muerte o sus esenciales Bombas de luz.

Si el Celestial se permite el regreso de estas cartas, ¿por qué no lo hacen más organizadores? Si con ello aumentan los espectadores, Blizzard quizás se pensaría lo de crear torneos oficiales en formato Salvaje, o que exista rotación entre expansiones cada cierto tiempo.

“Acabar con la previsibilidad es parte de esa diversión, esa esencia que hace de Hearthstone lo que es”

Es más, la cosa no tendría porqué quedarse sólo ahí. Por qué no darle una vuelta de rosca a los formatos y habilitar uno que cuente sólo con cartas básicas, al estilo F2P (Free to play). Los jugadores tendrían que pensar en estrategias mucho más limitadas, y podría servir para alentar a los novatos a mejorar aunque no tengan cartas legendarias.

O incluso torneos basados en arenas. Comprobar como los profesionales lo pasan mal mientras eligen entre las cartas aleatorias que van tocándoles, sabiendo que luego tendrán que improvisar sobre la marcha, eliminar toda la seguridad de un mazo construido y que su rival conocería tan bien como él mismo.

Acabar con la previsibilidad es parte de esa diversión, esa esencia que hace de Hearthstone lo que es. Y conducir ese concepto junto al de la escena más competitiva puede ayudar a mejorar su repercusión. No dejar que se estanque en un modelo rígido y sin capacidad de reinventarse a sí mismo, adolecidos por un muro invisible de seriedad y códigos normativos que se interponen en la creatividad.

No olvidemos que sin espectadores y sin espectáculo, no somos nada.

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