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«Las finales están para ganarlas«, con esta máxima muchos equipos se motivan cuándo llegan a las finales de un gran evento. Sin duda, en algún momento, alguien en Team Liquid tuvo que decirla en su largo recorrido hasta ganar una final por fin.

Sin duda alguna, Team Liquid se había convertido en uno de los pocos equipos que en la escena de Counter-Strike podía intentar hacer sombra al todopoderoso Astralis pero sus diez derrotas en finales de grandes torneos lastraban demasiado a quien apostaba por ellos.

Finalmente, la victoria llegó y, nada más y nada menos, que en la IEM de Sídney, uno de los grandes eventos del año previos al Major de septiembre. Team Liquid se ha quitado de encima la medalla de eterno finalista para colgarse la de campeón y eliminar los fantasmas que rodeaban al equipo norteamericano.

Pese a que parecía una final fácil (por como venía jugando Fnatic en las semifinales) se jugaron los cinco mapas que eligieron los equipos y brindaron a los aficionados australianos un duelo de altura.

Cache se fue para tierras suecas lo que hizo reaccionar a los de Stewie imponiendose en Overpass y Mirage. Dust II fue el mapa más abultado dónde Fnatic encadenó siete rondas seguidas en el segundo bando para acabar su lado CT de forma inmaculada. El mapa final Inferno acabó en manos de Liquid para decir adiós a cualquier fantasma que pudiera seguir sobrevolando sus cabezas.

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