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La expectación por conocer al mejor jugador de esports del año en The Game Awards no duró mucho y en los primeros minutos de la gala Bugha superó a todos sus rivales para recoger el premio de manos de un lesionado Stephen Curry, invitado de honor hasta dejarle paso a un chaval de 16 años.

Es casi imposible medir el valor competitivo de un chaval de 16 años como Bugha comparado con estrellas como S1mple, Perkz o Faker y el debate está más que abierto, pero la única realidad es que Curry solo tenían un trofeo en la mano y el gran ganador fue el campeón del primer Mundial de Fortnite.

El juego de Epic Games ha revolucionado el mundo, sus primeros Worlds en el Ashe Stadium completaron un espectáculo total y el mérito de Bugha es incalculable, pero comparar su temporada con lo que ha conseguido por ejemplo Perkz con G2 Esports esta temporada genera una duda razonable.

Entre tanto premio lo más curioso fue que Stephen Curry apareció con una chaqueta de TSM y es que a finales de 2018 la estrella de la NBA se metió de lleno en el club de Reginald como inversor, un guiño curioso teniendo en cuenta que se coló de lleno en un aspecto competitivo.

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