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Riot Games ha puesto las cartas sobre la mesa. Tras estudiar el episodio racista ocasionado en la directiva de Echo Fox, ha decidido tomar medidas ejemplares para sanar el problema. A través de un comunicado oficial, el comisario de la LCS Chris Greeley ha anunciado que el futuro de la franquicia norteamericana en la liga podría verse amenazado si no se toman medidas.

Amit Raizada es el nombre propio de este caso. El accionista de Echo Fox habría usado insultos xenófobos contra Rick Fox, uno de los dueños del club, y Jace Hall, antiguo CEO de la franquicia. Raizada, reincidente y nunca exento de polémica, deberá ser apartado del club en un plazo de 60 días para que Riot Games no tome medidas contundentes. Esto abriría la puerta de vuelta a Rick Fox, que ha confirmado que seguiría con su equipo si Raizada sale.

El Código de Invocador de League of Legends es claro y contundente contra aquellos que no lo siguen. En este aspecto, Riot Games ha trabajado para que el ambiente competitivo se mantenga saludable y, aunque no suele haber escándalos tan pronunciados como éste, sí que actúa con firmeza contra los infractores sin dudar quiénes sean. Jugadores de la talla de Khan, Attila, TheShy o Perkz han sido sancionados en el pasado por su comportamiento en SoloQ.

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