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La camiseta de G2 Esports para el MSI 2022

El eterno debate sobre el bajo nivel de un equipo o la competitividad por el nivel de la región vuelve a escena con G2 Esports en el eje central después de una semana decepcionante para los samuráis en LEC, dos derrotas seguidas que se convierten en cuatro consecutivas y una decepcionante octava plaza en la clasificación del summer split.

Las cinco derrotas de los seis últimos partidos de G2 Esports son la esencia actual de un equipo capaz de ganarle a cualquier en el mejor de cinco y de perder con la misma inconsistencia ante cualquier rival de LEC, y es precisamente en esa burbuja donde el conjunto de Ocelote se pierde después de reinar en el viejo continente hace unos meses.

Las derrotas esta semana ante SK Gaming y Misfits Gaming son un ejemplo más de la competitividad en LEC tal y como refleja la propia clasificación, pero al mismo tiempo demuestra que a pesar de ser campeón este G2 está muy lejos de aquel que brilló en todo el mundo hace unos años. El cambio de plantilla y la reconstrucción parecían dispararse después del título europeo, pero la realidad en el día a día parece mucho más complicada.

Antepenúltimo en la clasificación después de una semana que para un equipo campeón debería ser sencilla, el nivel del grupo parece disfrazarse de colapso ante un nivel muy mejorado de la zona media tal y como están demostrando equipos como Misfits, Astralis o MAD Lions en las últimas semanas, pero debe haber autocrítica.

Brokenblade está en el peor momento de la temporada y el pick de Gangplank fue una demostración más, la calle inferior parece olvidada en la mayoría de las composiciones y jugar siempre alrededor de Caps o puntualmente de la calle inferior se convierte en un ejercicio automático a controlar por parte de los rivales.

El dilema de G2 Esports está en su nivel para lo que queda del split de verano más allá de la posición en la clasificación ya que el empate en la séptima/octava plaza es irrelevante teniendo en cuenta la igualdad en la zona media de la tabla, sobre todo a sabiendas de que con el tercer clasificado sólo hay una victoria de diferencia.

El verdadero problema de los samuráis está en saber si este bache de las últimas tres semanas con cinco derrotas es precisamente eso o una crisis de identidad sobre el nivel del grupo, porque como recientes campeones de LEC y competidores en el MSI pocos imaginaban que pudieran estar así después de nueve jornadas.

La próxima semana se verán las caras con Astralis y Rogue en la que sin duda será una oportunidad única para reengancharse a la zona alta, por lo que no se pueden permitir un tropezón más teniendo en cuenta la situación actual del bloque al pinchar con equipos que presumiblemente no estarán luchando por el trono europeo.

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