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Ocelote

En otros tiempos la confesión a solas con un cura era el acto más sagrado antes de entregarse al divino y no era fácil chocar con uno mismo hasta soltar la verdad absoluta, pero en tiempos de críticas instantáneas el despertar social genera una reacción inmediata a la polémica sin más reflexión que la de la almohada junto a un par de llamadas de los inversores, y claro, el lío de Ocelote ha terminado en disculpas, multa y neuralizador para la población.

El gran dilema de marca de G2 Esports en las últimas horas se alejaba mucho de su ámbito deportivo por culpa de la presencia de Andrew Tate en un vídeo de Ocelote, pero sobre todo por la defensa férrea de la amistad del fundador de los samuráis junto a una oleada de réplicas principalmente negativas en relación a la unión de ambos nombres en un viral de unos ocho segundos.

El paso del tiempo presenta dos caminos a elegir en una situación límite como esta para una marca con tal repercusión internacional debido al enlace con las marcas y al seguimiento masivo de aficionados, y antes de apostar por el olvido a largo plazo, Ocelote y G2 se han dado la mano para hacerlo con unas disculpas de por medio, pero con sólo echarle un vistazo al timeline de los acontecimientos se entiende que todo estaba medido al detalle.

El patrón de Ocelote entre aprendizajes, errores y discusiones vitales le llevan a aceptar unas consecuencias en su primer discurso que posteriormente, como él seguramente sabría, terminarían en una multa oficial por parte de G2 Esports con ocho semanas de baja para el CEO y la suspensión correspondiente de su sueldo, una decisión de la junta de supervisión que valen como antiinflamatorio para las masas. Pero hay más capas detrás del perdón.

Con el propio Ocelote aceptando que hará «lo que sea necesario para proteger la compañía y a sus colegas» se deja entrever que la decisión de alguna manera también ha sido suya (y es lógico con sólo pensar que él es la representación gráfica de la empresa más allá del capital de inversores), y sin duda es el movimiento más inteligente para defender el escudo y su futuro.

Al fin y al cabo G2 Esports es uno de los emblemas del League of Legends europeo a las puertas de un Mundial de League of Legends, el momento donde se implican más las marcas a nivel comercial, donde se venden más camisetas y donde se hace más equipo, pero con el discurso en mano todo parece sacado de la típica escena de Men in Black donde el neuralizador eliminaba los recuerdos a golpe de botón.

El paso del tiempo dictará sentencia en un caso como este donde las palabras han aumentado el escándalo ante un hecho inexistente, porque sólo la defensa puntual del propio Ocelote aumentaron un fuego que podría haberse apagado con un tono más cauto, pero los excesos habituales de Ocelote en todas sus formas generan este tipo de situaciones.

Sin ahondar en lo que deben significar los likes o las publicaciones complementarias del propio Ocelote en otras redes sociales mientras en Twitter se queda con las disculpas, el verdadero significado del perdón lo tendrá nuevamente el tiempo, porque los resultados perdonan, el paso de los campeonatos también, pero difícilmente una nueva polémica del mismo nivel en unos meses o unos años pueda mantener la hasta ahora idílica relación de Carlos con su comunidad.

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