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Ocelote

La historia de los esports cruza a veces océanos de polémicas como la última suscitada por Ocelote al subir un vídeo personal en una fiesta junto a Andrew Tate, un guiño viral sin pretensiones con vista a los Worlds 2022 que ha revolucionado a la comunidad por el ideal de su acompañante, una controversia abierta a su equipo, a sus decisiones y a las pretensiones de toda una franquicia.

¿Puede un pequeño vídeo de ocho segundos cambiar la percepción de uno de los nombres más importantes a nivel global en los esports? ¿Y de una franquicia? ¿De una marca? La respuesta queda guardada en la mente de cada espectador y seguidor de G2 para desarrollarse con el paso de los meses, pero parece claro que Ocelote no había previsto tal tsunami al salir de fiesta con Tate.

Andrew Tate es una de tantas celebrities canceladas por gran parte de la comunidad de internet por la radicalidad de un discurso principalmente misógino que en su día llevaron a redes como Twitter, YouTube, Facebook o Tik Tok a cerrarle sus canales de publicación. De kickboxer a influencer, sus mensajes le han llevado al éxito con millones de seguidores, pero más allá del aval de sus retos su ideología está en las antípodas del raciocinio cuando empieza a moverse en relatos de misoginia.

Aunque parezca mentira como todo hoy día en internet, tiene un público fiel, pero de esa línea a la identidad con una marca tan potente como la de uno de los equipos de esports más grandes de la historia, la distancia es abismal, y eso es lo que muchos han entendido al verle junto a Ocelote en un vídeo personal adherido a la broma de ganar el Mundial. Y todo ha explotado por los aires con la respuesta del fundador de G2.

El debate sobre los valores de la amistad, sobre el hecho de compartir ideas por el simple hecho de ser amigos y obviamente sobre la identidad del propio Ocelote con respecto a la de su equipo se ha replicado en miles de comentarios a favor y en contra del CEO y de su propio club, algo que él mismo ha tumbado aclarando que «nadie podrá controlar nunca mis amistades. Aquí dibujo mi línea. Salgo de fiesta con quien cojones quiero«.

En este punto nace la polémica y con ella, la reacción extremista habitual de Ocelote. Su marca siempre ha sido la del club, él siempre ha jugado con fuego para demostrar que podía ganar a pesar una corriente imposible de frenar, pero ha terminado ganando y con éxitos a todos los niveles, eso le ha llevado a la cima. El dilema es que él siempre ha sido G2, y G2 siempre ha sido Ocelote. Ambas marcas han ido unidas, el mismo jefazo es protagonista de una gran parte de los vídeos de su equipo, de promociones, es protagonista a la hora de hacer plantillas o ejercer cláusulas en venta de jugadores, está en el primer plano tanto en la victoria como en la derrota, y esa marca vale tanto para lo bueno como para lo malo.

Esa propuesta de extremos que va desde el marketing al hacer camisetas de muchos países buscando la identificación o a la confección de una plantilla campeona, sigue siendo tan polémica tan funcional, por eso es más fácil ligarlo aunque sea con un vídeo externo con el club, porque en ese vídeo está hablando de G2 aun a pesar de estar de fiesta con amigos.

Lo cierto es que G2 Esports lleva un lustro siendo el primer vínculo con una gran parte de la comunidad española y es indudable que más allá de la manera de manejar el mercado por parte del club atrapando decenas de banderas, España y parte de Latinoamérica siempre han tenido una clara adhesión a todo lo que hacían los samuráis principalmente en Europa y en competiciones internacionales.

Ahora el juego puede cambiar. Si se confirman los rumores con la entrada de KOI en LEC, tanto el equipo de Ibai como Team Heretics pueden ser un nuevo flujo divisorio de seguidores en marca y marketing, algo que va a ampliar la industria pero que puede dividir en cierto sentido el nivel de atracción por un único equipo como sucedía hasta ahora en Europa. Alguno podía ser de MAD Lions o de Fnatic por atracción, patriotismo, títulos o historia, pero G2 lo aunaba todo.

La fuerza de dos de las marcas más potentes en el entorno del entretenimiento como lo son KOI y Team Heretics por sus creadores de contenido son buques imposibles de frenar, y en un momento de cambio donde todos pueden reunirse en la élite cualquier elemento puede ser decisivo para formar al fan en una esquina del ring u en otra, porque esto está muy lejos del deporte tradicional.

Aunque todavía se ve mal que en el fútbol tú seas de Jaén y seas seguidor del Real Madrid, lo cierto es que la vinculación a un único equipo (o incluso dos), es lo habitual en el deporte rey, pero esa misma sensación todavía está dispersa en los esports. Algunos son de G2, otros de Ibai y muchos otros de Elyoya, pero esa afiliación de por vida a una sola marca está por desarrollar, y este parece el momento ideal para formar ese hilo emocional tan importante entre equipo y afición.

Una vez llega ese dardo al corazón es difícil, por no decir imposible, dejar de ser un equipo porque su presidente, su estrella o su entrenador hayan traspasado las líneas en más de una ocasión. Simplemente pasas página, dejas que el tiempo haga su efecto y difícilmente quemas camisetas, rompes un carnet o te olvidas de ir a un estadio por situaciones como estas, pero en los esports estamos en un germen donde nada es definitivo, sólo estamos en esa Primera Edad y hay tiempo para elegir caballo de batalla.

Lo que está claro es que Ocelote pudo evitar la polémica. Independientemente de su mensaje posterior reafirmándose en la libertad para elegir amistades, ni en sus peores sueños podía imaginar que un vídeo viral sin importancia podría cimentar una crítica tan bestia hacia su persona y de manera directa hacia la alineación con su equipo y sus ideas. Ocelote es y siempre ha sido un extremo, exitoso y con un rango de ocupación total en cuanto a la imagen dentro de la industria, un rasgo diferencial que le ha colocado en lo más alto de la escala por triunfo de equipos e imagen de marca.

La dureza de su mensaje en la reafirmación de su libertad al estar ligado con Tate se puede olvidar en unos meses si el equipo hace historia en los Worlds, como también se puede volver en su contra si este tipo de reacciones se repiten en enfrentamientos constantes con la comunidad, una historia que debería tener fin por el bien de su marca, de la de su equipo y de la mayoría de sus seguidores.

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