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Llevamos dos parches a los cuales no se les ha prestado demasiada atención debido a que el 6.18 es el que se está jugando en los Worlds, pero si sumamos las dos contribuciones posteriores al MOBA de Riot Games tenemos una serie de cambios que hacen que el metajuego del servidor ‘live’ no se corresponda del todo con lo que nos podemos encontrar en cualquier partida del Mundial. 6.20 puede cambiar el metajuego actual.

El 6.19 se limitó a retocar una serie de campeones con alta prioridad. Soraka, Cassiopeia o Aurelion Sol sufrieron un empeoramiento de sus cualidades más potentes, como pudiera ser la infinita supervivencia que aporta el apoyo o el zoneo de la serpiente y el dragón con sus ‘w’. Kog’maw por otro lado volvió a su estado inicial de hace 10 meses. Cambian personajes con mucho poder, pero el estilo de juego no se ve alterado.

Otro cantar parece ser este 6.20 por la entrada por la puerta grande de dos junglas que tienen un estilo de juego muy diferente al que está imperando; uno de ellos nuevo y otro es un viejo conocido de la Grieta. Esta actualización del cliente supone la llegada del Padre Arborescente, Ivern, además de una importante actualización para Nunu, que el pone en el centro de los focos.

Nunu se ha distinguido como el mejor asegurador de objetivos de todo League of Legends dada su capacidad de devorarlos. Con esta actualización se le bonifica por cada campamento que se coma otorgándole mejora de movimiento y de vida máxima. El Yeti acaba de recibir todo lo que necesitaba para realizar de la mejor manera tareas de contrajungla y de localización del enemigo, en las que ya brillaba.

Ivern

Ivern por otro lado puede limpiar campamentos de manera instantánea con solo usar el hechizo de invocador Aplastar, lo que añadido a la movilidad por la jungla que le aporta su ‘Q’ acompañará a Nunu como un jungla cuyo mayor valor sea dejar fuera de juego al enemigo.

¿A donde nos puede llevar esto?, pues a una ralentización del ritmo de juego, donde junglas de momentos tempranos como Elise o Lee Sin se vean superados por otros que tienen la capacidad de impedirles desarrollar su juego, lo que podría derivar en composiciones más seguras y centradas en objetivos y a escalar, más que a ‘snowballear’ una partida.

Por último hay que hablar de una pequeña mejora a la hora de cancelar autoataques, algo beneficiará sin duda a los tiradores, ya que esta práctica tan necesaria en alto nivel ahora no se verá tan afectada por factores como Corazones de Hielo o pequeños picos de lag. El daño en peleas de equipo por parte de este rol tan denostado últimamente podría sufrir un repunte.

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