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Revelados los invitados a clasificatorio de Dreamhack Bucharest

Pese a no ser estrictamente obligatorios de cara una competición en sí, los torneos presenciales elevan enormemente la calidad del mismo, son fundamentales de cara a la profesionalización de los deportes electrónicos y abren infinitas posibilidades de cara al espectáculo, que es siempre el destino final. Sin embargo pese al gran despliegue del que disfrutamos gracias a la mayoría de torneos LAN, otros tienen fama de todo lo contrario, y jugadores y espectadores sufren las consecuencias de un trabajo que en ocasiones no es tan riguroso.

Por ejemplo, sin irnos muy lejos, en el Call of Duty XP 2016 que se está celebrando durante este fin de semana, en numerosos partidos de la Fase de Grupos los partidos tuvieron retrasos de varias horas. En esta ocasión fue fallo de los servidores de PlayStation Network que estuvieron caídos durante ese tiempo, algo que muy probablemente se podría haber evitando centrando más esfuerzos por parte de la prestigiosa marca de cara a un evento como es un Campeonato del Mundo. Lo que provocó numerosas quejas tanto de sus protagonistas como de los espectadores, sobre todo en los países de origen de algunos de los equipos en los que los encuentros terminaron jugándose bien entrada la madrugada (como es nuestro caso con Giants Gaming). Esto claro está, también afectó a la concentración y posible rendimiento de los jugadores.

También recordarán los seguidores de League of Legends el partido entre Fnatic y H2K que tuvo que posponerse un par de días. Se trataba de un partido decisivo, los cuartos de final de unos playoffs del Summer Split. Pero unos problemas con el audio provocaron retrasos de más de dos horas, un largo tiempo de espera que de nada sirvió ya que se decidió suspender el encuentro para la frustración de ambos equipos y de miles de espectadores. Por fortuna en la mayoría de las ocasiones el buen humor siempre está presente, lo que no quita que por otro lado estas situaciones no sean para nada del agrado de los protagonistas.

En otras ocasiones, la evidente falta de medios son el lastre de los torneos LAN mas modestos (y a veces no tanto). Los jugadores en estas ocasiones apenas disponen de los medios para jugar como deberían, usando desde incómodas sillas hasta tener que hacerlo con las pantallas demasiado cerca, o demasiado lejos, habiendo saturación de jugadores en pequeños espacios o incluso con sus sillas demasiado separadas de las mesas en las que se encuentran sus periféricos.

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Uno de los torneos que peor fama tienen es el Northern Arena, ya que los retrasos de sus encuentros y los problemas con el audio mencionado anteriormente son casi algo habitual en él. Además también existen numerosas quejas sobre lo pobre que resulta su mesa de analistas, considerados un relleno más que un complemento que aporte profundidad y calidad al evento, todo debido a la poca atención que se presta a detalles como estos.

Cuando se trata de un torneo presencial más modesto se comprenden las limitaciones, pero no en aquellos que reúnen a algunos de los mejores equipos del mundo de los diferentes eSports. Algo vital de cara a llevar a lo más lejos a los deportes electrónicos pasa por cuidar todos los detalles por mínimos que sean. Ya que, aunque estos casos no son el día a día de todos los torneos, a veces llama la atención como pasan por alto elementos que pueden fastidiar un evento seguido por cientos de miles de personas en todo el mundo.

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