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La vida no suele ser fácil para los genios, menos si son ellos mismos quienes se tildan de tal. Para Kim ‘WizardHyeong Hyeong-seok, sin embargo, las complicaciones aparecieron mucho antes de lo esperado. Su padre, alcohólico empedernido y maltratador recurrente, ingresó en prisión cuando él tenía tan solo 14 años, dejándole completamente a la intemperie y en compañía de una madre profundamente traumatizada por las palizas que había estado recibiendo durante años.

Hasta ese momento, Hyeong-seok no había conocido más que el atractivo y peligroso olor de la libertad. Siempre estaba solo en casa, sin nadie que se ocupase de él como era debido. ¿Conclusión? Podía hacer todo lo que quisiera, sin restricción alguna. No obstante, lo que no podía hacer era estar con unos padres que le quisiesen, lo que llegó a causarle sentir verdadero odio por su vida, el cual, como niño que era, no sabía expresar por otras vías que no fuesen el pasotismo y la indiferencia.

Antes siquiera de llegar a los dos dígitos en una hipotética, más aún en su caso, tarta de cumpleaños, ya se le podía ver rodeado de compañías desdeñables a lo largo y ancho del barrio y, una vez vio que los primeros signos de la adolescencia empezaban a florecer en su cuerpo, le faltó tiempo para lanzarse al vicio del tabaco como si de una manera de reivindicar su falsa confianza se tratara.

Viéndose en una situación tan crítica, sin embargo, la mentalidad del joven WizardHyeong cambió por completo de la noche a la mañana. No quería ser su padre, no quería vivir como él, así que no le quedaba otra que ponerse a estudiar… Y eso hizo. Siempre ha sido una persona que, puesto un reto, dedica todo su tiempo a cumplirlo y, por aquel entonces el reto era entrar en alguna universidad célebre de los Estados Unidos. Aunque en principio parecía una tarea imposible, Hyeong-seok tenía los pasos perfectamente claros: además de poner el máximo empeño en sus estudios básicos en Corea, debía aprender a hablar inglés mejor que el americano promedio.

Imagen: New York Excelsior
Imagen: New York Excelsior

Todos sus esfuerzos no acabaron por llevarle a su objetivo original, pero al menos pudo cumplir el sueño americano, aunque fuese en menor medida. Cuando por fin se vio necesitado de dinero, no tuvo complicaciones a la hora de conseguir trabajo, pues entró a trabajar a diferentes academias estadounidenses en calidad de profesor tanto de inglés como de matemáticas. Aunque tuvo que abandonar su país natal para adentrarse en el complejo mundo laboral, su tiempo como maestro acabó por enseñarle algo que iba a resultar ser crucial en su futuro. Sin ir más lejos, allí fue donde descubrió su pasión por enseñar cosas.

Por muy simple que pueda parecer, WizardHyeong adoraba ver cómo alguien podía mejorar gracias a las instrucciones que él le daba, y se sentía fascinado cada vez que pensaba en su capacidad para ayudar a las personas, la cual, a sus ojos, significaba todo un privilegio. Esta manera de mirar la enseñanza iba a acabar decantando su posición dentro de la escena de Overwatch, porque inicialmente, WizardHyeong poseía todas las capacidades necesarias para convertirse en un jugador profesional.

Tras haber empezado a jugar a Overwatch por recomendación de unos cuantos amigos, Torbjorn se había convertido con mucha diferencia en su personaje favorito. Aunque el personaje no era precisamente el culmen de la viabilidad en el metajuego de entonces, a Hyeong-seok no le hizo falta considerar otras opciones para figurar entre los 30 mejores jugadores de las clasificatorias norteamericanas. En un futuro debería demostrar que podía expandir sus selecciones para adaptarse mejor a los parches implementados por Blizzard, pero lo que estaba claro era que, si de algo disponía el joven surcoreano, era de talento a raudales.

Sin embargo, WizardHyeong estaba a punto de recibir una oferta difícil de rechazar, la cual acabaría por separarle casi por completo de Overwatch en lo que a entrenamiento individual se refiere. Por el contrario, ahora su misión iba a ser más bien inculcarle todo aquello que supiese sobre el juego a otras personas, como si de inglés o matemáticas se tratase. Un amigo suyo, quien acudía a la universidad del estado de California, animó al coreano a unirse al proyecto de deportes electrónicos del centro como entrenador, tarea que este aceptó sin dudar, impulsado por su pasión tanto por el juego como por lo que el trabajo en sí conllevaba.

Como era previsible, no obstante, WizardHyeong no iba a durar mucho tiempo en un equipo universitario. Él no era apto para el niveles tan bajos y, si iba a tomarse en serio su carrera como entrenador de Overwatch, tenía que prestarle la máxima atención posible. En cuanto se enteró de que Splyce estaba buscando nuevo entrenador, contactó con ellos para asegurarse de que el vídeo de análisis que había mandado en forma de aplicación no pasase desapercibido. En absoluto lo hizo.

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A los pocos días, WizardHyeong accedía al cargo como entrenador principal de la sección de Overwatch de Splyce. Iba a empezar así una época en la que iría saltando de equipo en equipo sin conseguir estabilidad con ninguna organización. ¿El motivo?, ni más ni menos que la Overwatch League. El sueño de todo dueño por aquel entonces era adquirir una plaza en la recientemente anunciada liga de franquicias pero, a medida que los equipos se iban dando cuenta de que la elevadísima tasa de entrada no tenía cabida alguna en sus programas económicos, sus respectivas secciones de Overwatch iban desapareciendo. Así pues, se vio de repente fuera de Splyce, Team SoloMid y Gale Force eSports cuando aún no habían pasado siquiera seis meses desde su primera incorporación a un equipo profesional.

Tras su separación del equipo del vendaval WizardHyeong se vio obligado a considerar ofertas más seriamente. Sobre la mesa se encontraban un buen número de propuestas provenientes de equipos norteamericanos, las cuales tenían como principal reclamo un sueldo difícil de encontrar por aquel entonces en una escena que aún se encontraba en desarrollo. Sin embargo, existía un equipo por el que no tendría problemas en dejarlas de lado.

Desde los tiempos en los que solía regentar el top 200 de SoloQ en League of Legends, haciendo gala de campeones como Heimerdinger en la posición de apoyo y Janna en la calle central, el entrenador coreano sentía una especial devoción por las estrategias extrañas, arriesgadas y atrevidas. Le complacía experimentar como, al perder contra este tipo de selecciones, sus rivales se desesperaban el doble que al hacerlo contra una composición algo más estándar.

En Overwatch, solo un equipo había conseguido llevar esta manera de jugar a lo más alto: los LW Blue del entrenador Yu ‘Pavane Hyeong-sang. La utilización de personajes fuera de lo común en la victoria Intel Extreme Masters de Gyeonggi o el tercer puesto en la Overwatch Apex Season 2 habían dejado completamente estupefacto a WizardHyeong, quien admiraba la filosofía de trabajo que el legendario entrenador coreano había conseguido implantar entre sus jugadores.

Contra todo pronóstico y sin conocimiento alguno de la reciprocidad del sentimiento, sin embargo, fue el propio Pavane quien acudió a WizardHyeong para pedirle amablemente que se uniese a su equipo lo antes posible. No le podían ofrecer una compensación salarial, esto es, iba a trabajar completamente gratis, pero aún así estaba dispuesto a aceptar la propuesta, aunque fuese tan solo para aprender de la experiencia. Esta apuesta, finalmente, iba a acabar saliéndole a las mil maravillas.

El equipo se vio obligado a retirarse del OGN Overwatch Apex Season 4 antes siquiera de que este comenzase por culpa de problemas internos pero, milagrosamente, la Overwatch League iba a acabar llamando a sus puertas. Con la mirada puesta en la primera temporada de la novedosa competición principal del panorama competitivo, New York Excelsior se hizo con los servicios de la mayoría de la plantilla de LW Blue, entre ellos WizardHyeong.

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Sin importar todo por lo que había pasado hasta entonces, fue esta primera temporada de OWL la que definió por completo la figura de Hyeong-seok en la comunidad de Overwatch. El proyecto de New York Excelsior fue todo un éxito, y con él llegaron nuevas características del método de trabajo del coreano que no habían podido ser descubiertas anteriormente. La implementación de estrategias alocadas se vio disminuida, representada mayoritariamente por la manera increíblemente agresiva de jugar Zenyatta del proclamado mejor jugador de apoyo del mundo, Bang ‘Jjonak Seoung-hyun, y reemplazada por filosofías completamente nuevas.

WizardHyeong priorizaba por encima de todo el bienestar de sus jugadores. Para él, eran un cliente que tenía que quedar satisfecho, así que hacía todo lo posible porque así fuese. En una temporada caracterizada por los numerosos casos de agotamiento debidos al exhaustivo calendario y horario de algunas organizaciones, una mentalidad que se preocupase por la felicidad de los jugadores era de por sí una gran ventaja inicial sobre los contrincantes.

Por otra parte, WizardHyeong tenía asumido que todos sus “alumnos” (así los consideraba él) eran infinitamente mejores que él a la hora no solo de jugar, sino también de entender el juego a un alto nivel. Por tanto, la única forma de convencerles era a través de los datos. Cualquier argumento que buscase formular o cualquier técnica que quisiese implementar tenían que estar basadas en datos reales si no quería que los jugadores discerniesen con él o se negasen a seguir sus consejos.

Fue precisamente esta obsesión con la veracidad y la perfección estadística la que llevó a New York a alzarse con el trofeo de la segunda y tercera fases de la competición, así como con el primer puesto de la temporada regular alcanzando la marca de 34 victorias frente a tan solo 6 derrotas. También fue esta la que hizo que muchos de sus jugadores describiesen a su entrenador en múltiples entrevistas como un “genio un poco loco”.

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A pesar de la caída de los Excelsior en las semifinales de las eliminatorias ante el talento contenido que había supuesto Philadelphia Phusion durante toda la temporada, WizardHyeong era considerado a final de temporada por el público como el mejor entrenador de toda la escena, y una de las mentes más brillantes que jamás hubiesen tocado el juego. Para su equipo, el despiste en semifinales había significado una tremenda e inaceptable decepción, pero para él, no había sido más que la confirmación de que, si alguien había conseguido hacer funcionar a los ex-LWBlue durante toda la temporada, ese había sido el ahora alardeado ex-profesor de matemáticas.

El coreano pareció bienvenir la imagen que se tenía de él. Los seguidores de Overwatch a lo largo y ancho del mundo se echaron las manos a la cabeza cuando, el 31 de agosto del 2018, New York Excelsior anunciaba el despido del afamado entrenador de 23 años. Las críticas acerca de la horrible decisión tomada por los de La Gran Manzana inundaban la red, los internautas conjeturando acerca de la bajada de nivel que el equipo experimentaría al comenzar la segunda temporada de competición por culpa de la ausencia de WizardHyeong.

Mientras tanto, este parecía no tener problema alguno con encontrar una nueva casa. Apenas 12 días después de su salida, se anunciaba su fichaje por Washington Justice, uno de los 8 equipos de expansión que harían su debut en esta segunda edición de la Overwatch League. Trayendo consigo a uno de los tanques de su anterior plantilla, Song Janus Songhwa, WizardHyeong iba a hacer el papel de líder de la organización durante sus primeros pasos en el Overwatch competitivo, formando el proyecto que desease dentro de los límites establecidos.

Imagen: Washington Justice
Imagen: Washington Justice

El resultado fue un equipo que juntaba a experimentados jugadores coreanos como Moon ‘Gido Gido de Seoul Dinasty o Chon ‘Ado Gi-hyeon de Shanghai Dragons, con promesas de la escena estadounidense como Ethan Stratus‘ Yankel y Corey ‘Corey Nigra. La mayoría de analistas lo situaban entre las últimas cinco posiciones de sus respectivos power-rankings, pero esto no impidió que, en las entrevistas previas al comienzo de la competición, WizardHyeong diese alguna que otra declaración que hacían entender nítidamente lo que pensaba de las posibilidades de su equipo.

“Me considero una especie de genio, todo lo que quiera hacer voy a acabar haciéndolo sea de una manera o de otra. No digo que vayamos a ser primeros directamente, pero creo que podremos hacer algo, estar en la parte superior de la tabla. Veo todas estas listas que nos ponen el 20, el 18, el 17… Y la única razón que dan es cómo: “LOL”. Quiero demostrarles que están muy equivocados.”

Sin embargo, la historia no ha tomado el curso que a WizardHyeong le hubiese gustado en absoluto. Actualmente, Washington Justice se encuentra en una situación crítica, con la friolera de diez derrotas y tan solo una mísera victoria en su casillero en lo que va de temporada. Debido a la reducción del número de partidos disputados a 28 enfrentamientos a lo largo de la temporada, los de la capital ya han perdido más de un tercio de sus encuentros totales, quedando su participación en las eliminatorias finales comprensiblemente en entredicho.

Muchas son las excusas que podrían darse, pero apenas ninguna prevalece ante una mínima argumentación. Es cierto que Washington es un equipo nuevo, recientemente formado que puede tener problemas y nervios especiales a la hora de jugar en el estadio del Blizzard Arena. Sin embargo, en este aspecto están al mismo nivel que, por ejemplo, Toronto Defiant o Guangzhou Charge, ninguno de los cuales tiene un balance negativo.

Los problemas que puedan tener adaptándose al metajuego de GOATS, por otra parte, quedaron completamente descartados por el propio WizardHyeong en unas declaraciones en las que afirmaba: “no tengo en cuento el metajuego como un handicap, porque como entrenador tengo que saber adaptarme a lo que haya sin importar lo que sea, así que nunca lo pondré como excusa.”

Imagen: Washington Justice
Imagen: Washington Justice

Los verdaderos problemas por los que está pasando Washington Justice son bastante más graves, parece ser. Para empezar, aún parece existir un problema de comunicación entre los miembros del equipo por culpa de la diferencia de nacionalidades. Sin embargo, el quid de la cuestión es otro. Este es un reto mayor al que WizardHyeong nunca antes se haya enfrentado.

Nunca había tenido que instaurar una filosofía y una dinámica de equipo desde el principio, sino que había añadido sus ideas a sistemas ya creados con anterioridad. Ahora, sin embargo, parece que sus estrategias y su manera de ver el juego no están dando ningún fruto, y con ello se está desmoronando la imagen de genio que lleva queriendo dar estos últimos años. Al fin y al cabo, un genio que no consigue ganar de ninguna manera no puede ser tan inteligente.

Con New York Excelsior en la onda de sus resultados de la temporada pasada, la duda está asolando las cabezas de los seguidores de la Overwatch League. ¿Realmente era WizardHyeong quien merecía el mérito por los éxitos cosechados por el equipo durante 2018? ¿O era más bien Pavane la luz que le guiaba durante todo este tiempo y se le ha dejado de lado injustamente?

Con la situación tal y como está, el entrenador coreano es actualmente objeto de críticas y cuestionamientos por parte de toda la comunidad de Overwatch, y es completamente entendible. El mito del genio, del hombre que huyó de los vicios para buscar una vida mejor y acabó desempeñando una temporada estelar convirtiendo a su equipo en discutiblemente el mejor de todo el mundo, parece ya lejano y borroso.

Sin embargo, WizardHyeong aprendió inglés por su cuenta cuando se lo propuso, se convirtió en entrenador de Overwatch cuando se lo propuso y ahora debe proponerse volver a lo más alto sea como sea. Si es capaz de mantener la tradición de cumplir sus objetivos y no lo consigue, las consecuencias pueden ser fatales, pues corre el riesgo de caerse del altar para siempre y romperse en pedacitos a ojos de todos aquellos que le han adorado durante años.

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